Fecha de publicación: 2008-03-04  
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Dólares ‘negros’ inundan la región

Incertidumbre. Una de las consecuencias por el auge de divisas que se negocian de forma clandestina en el país es el deterioro de su mercado cambiario. La desconfianza creciente ha generado graves pérdidas para este sector, y promueve la cultura de la informalidad, que se nutre de los dólares que ingresan a Colombia provenientes del tráfico de estupefacientes y el contrabando.

 

El auge del mercado clandestino de divisas en el país es una realidad. ¿De dónde provienen, qué hacen las autoridades para controlarlo y cómo afecta a la gente esta aparente abundancia?

 

Son las nueve de la mañana en el Sanandresito de Cali. Comienza la jornada y de los cientos de minúsculos locales donde se vende toda clase de mercancía, entra y sale gente. En medio de la barahúnda y el ruido, un hombre ingresa a un local de videojuegos cargado con dos bolsas negras.

 

De inmediato los cuatro vendedores sacan una máquina de contar billetes que estaba camuflada entre las cajas de Play Station y X-Box. En cinco minutos cuentan US$100.000. Dos de los supuestos vendedores hacen como que prueban los juegos, mientras vigilan.

 

Luego de contarlo, esconden el dinero en varias cajas. El hombre se va. La gente alrededor mira pero no dice nada. El local quedó surtido.

 

Esta escena, que parece sacada de un guión cinematográfico, es común en varios centros comerciales de Cali y la vivió un reportero de El País, al que se le encomendó la misión de encontrar dónde se negocia con dólares clandestinos en la ciudad.

 

De la facilidad con que se consiguen dólares ‘negros’ en la región da fe otro testimonio. Se trata del vendedor de una casa de cambios, que pidió la reserva de su identidad. “En Buenaventura y Cartago se compran a $1.500, en Cali son un poco más caros, pero usted los consigue en centros comerciales del norte y del sur de la ciudad así como en un billar cerca a la Torre de Cali y en San Nicolás”.

 

El apogeo de dólares en Cali y Valle, así como en el resto del país, no es un cuento. No se trata sólo de las remesas que envían cientos de compatriotas que se rebuscan la vida en el exterior, ni del aumento de la inversión extranjera o de las exportaciones, pues rara vez esos dineros llegan al colombiano de a pie. Lo que hay tras esta inundación de ‘verdes’, como se les conoce en la calle, es un mercado oscuro e incierto, que funciona a la vista de muchos en las grandes ciudades y se nutre con los dólares del narcotráfico.

 

La ruta del dólar callejero

 

Aunque no existen datos confiables sobre la dimensión del mercado ilegal, un buen termómetro para medirlo son los resultados del decomiso de divisas.

 

Durante el 2007, la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, DIAN, retuvo en los aeropuertos y puertos del país US$10.782.000 que, según la Policía Aduanera, llegaron de Estados Unidos, Panamá, Holanda, México y Brasil. A esa cantidad hay que sumarle US$2 millones más, que también se quedaron en las aduanas, producto de la conversión a la moneda americana de bolívares, euros, reales brasileños, pesos mexicanos y coronas noruegas, que no pudieron ser justificados por quienes intentaban ingresarlos y que hoy están en manos del Estado.

 

De acuerdo con la Policía Valle, que trabaja con la Dian, en el 2007 hubo cinco retenidos en el terminal aéreo de la región por lavado de activos, entre ellos, dos mexicanos con US$4.000.000, que escondían en dos maletines de mano.

 

En los últimos cuatro años van doce personas que fueron retenidas por dinero que no pudieron justificar. Según la Policía Valle, en el último año también se incautaron 21.800 euros, además de un monto de US$7.800 falsos.

 

En lo que va del 2008 el único caso reportado en el Alfonso Bonilla Aragón es el de una maleta que nadie reclamó, la cual contenía un millón de dólares, cuyo rastro fue detectado desde Bogotá, donde se encontró un primer equipaje con otro millón.

 

Pero las maletas no son la única forma como la mafia ingresa sus dólares al país. Según fuentes de la Policía Aduanera, han llegado como canecas de esperma de animales bovinos, revueltos en tarros de champú o desodorante en crema e incluso, en monopatines, condones y artesanías.

 

Un investigador de lavado de activos de la Policía explicó cómo usan los narcos los electrodomésticos para esconder dólares. “Llevan el dinero desde Estados Unidos o México hacia Panamá y una vez allí importan legalmente televisores, neveras y lavadoras. Entre las carcasas de los electrodomésticos esconden los dólares enrollados a presión”, reveló la fuente.

 

También existen mulas de dólares. Hace poco en Bogotá detuvieron a un joven de 20 años que llevaba en su estómago cápsulas de látex con US$47.000 adentro. Otra opción es llevarlos puestos en fajas adelgazantes. En todos esos casos, sus portadores cargan entre US$100.000 y medio millón.

 

“Nosotros guardamos los ‘verdes’ en apartamentos y casas que alquilamos por su cercanía con los centros comerciales, donde los distribuimos, pero cada tres meses los cambiamos de lugar”, le explicó un comerciante del mercado ‘negro’ a un periodista de la Unidad Investigativa.

 

El tuvo acceso a uno de estos escondites, el cual describe así: “es en un edificio al sur, que funciona como depósito. Sobre una alfombra especial, recubierta de plástico, pude ver una gran cantidad de dólares, en pequeños fajos, que calculo eran US$500.000, los cuales custodian seis hombres. Dos se mantienen en la portería, otros dos en el pasillo y los restantes dentro del apartamento”.

 

Así se completa la cadena comercial que provee de dólares el mercado clandestino en Cali y sus alrededores.

 

Negocio de dos caras

 

La profusión de ‘verdes’ en las calles de las principales capitales del país esconde una paradoja: el hecho de que muchas personas tengan dólares no significa que el mercado legal de divisas esté creciendo. Carlos Enrique Ramírez, director del programa de Economía y Negocios Internacionales de la Universidad Icesi, señala que el auge de dólares se mueve entre la economía legal y la economía ilegal.

 

Si bien la inversión extranjera en Colombia llegó a la cifra récord de US$9.000 millones en el 2007 y las transacciones interbancarias de compra y venta, realizadas durante el mismo año, según reporte de la Superintendencia Financiera, alcanzaron la suma de US$135.000 millones, esta dinámica actividad no explica la gran cantidad de dólares que circula entre la gente.

 

Por el contrario, según la misma fuente, las divisas transadas en las casas y profesionales del cambio por ventanilla (Ver nota anexa), lugares a donde el común de las personas se acerca para comprar o vender dólares, han disminuido.

 

Para el año 2006 estas entidades lograron mover US$112 millones, sin embargo, al finalizar el 2007 apenas reportaban US$45 millones. Estos pobres resultados coinciden, además, con el cierre y liquidación de varias de ellas, que según algunos de sus propietarios consultados para este informe, obedece a la revaluación del peso, al crecimiento del mercado ilegal y, en algunos casos, a líos judiciales.

 

Ni siquiera el aumento en las remesas enviadas por los colombianos que viven en el exterior, cuyo monto se situó el año pasado en US$4.160 millones, según datos del Banco de la República, sirve para explicar el incremento del mercado clandestino de divisas, pues esos giros son pagados en pesos a sus destinatarios y los dólares se quedan en el sistema financiero.

 

Pero si los datos del mercado formal arrojan pocas pistas sobre lo que sucede, las autoridades que persiguen a los cambistas clandestinos, tienen varias hipótesis.

 Caletas. El golpe millonario que las autoridades dieron en Cali, al descubrir US$81 millones enterrados en varias casas, encendió las alarmas sobre el ingreso de dólares al país. Archivo / El País

 

Cambio de estrategia

 

“Posterior al hallazgo de los US$81 millones que estaban escondidos bajo tierra en Cali y que la Dijín le confiscó el año pasado a Juan Carlos Ramírez, alias Chupeta, los capos comprendieron que, de un momento a otro, podían perder sus tesoros”, asegura un investigador de la Policía Judicial.

 

Esto sumado a la presión que en los últimos años han sentido los narcotraficantes por la captura de Hernando Gómez ‘Rasguño’, Diego Montoya ‘Don Diego’ y la muerte de Wílber Varela ‘Jabón’, habría llevado a que los grandes capos impartieran la orden de trasladar sus ‘ahorros’ en dólares a pesos, lo cual consideran más seguro por ahora. Las autoridades explican que debido al cambio de estrategia, se les ha dificultado dar con las fortunas de tantos mafiosos, que hoy están en manos de la justicia.

 

Jaime Escobar, del Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica, Cidse, de la Universidad del Valle, señala otra variable que podría estar incidiendo en el incremento de dólares callejeros.

 

“Antes, los grandes carteles de la mafia regulaban el blanqueo de dineros y se calcula que sólo un 30% regresaba al país. Ante el reacomodo de las estructuras del narcotráfico, en el que las Farc y los paramilitares han tomado un lugar preponderante en el negocio, es probable que un porcentaje mucho mayor de estos recursos se esté repatriando, pues los grupos necesitan el dinero para financiar la guerra y el control territorial”.

 

Estas hipótesis coinciden con el aumento en la incautación de maletas llenas de dólares en los aeropuertos del país. Hace pocos días dos millones de dólares más fueron aprehendidos ocultos en dos maletas en Bogotá.

 

Más dólares, menos pesos

 

La antigua costumbre de cargar un dólar doblado en la billetera para llamar a la buena fortuna está desapareciendo. Muchos colombianos creen que la suerte ya les sonrió, pues hoy es fácil que tengan dólares en su bolsillo.

 

Sin embargo, el repentino auge de esta moneda encierra una gran contradicción: sucede justo cuando la divisa norteamericana lleva tres años a la baja y ya no es una inversión tan rentable, pues cada vez son menos los pesos que se pagan por un billete con la cara de George Washington.

 

Jaime Escobar, el investigador del Cidse, explica que “pese al ‘boom’, la gente hoy no es más rica. Eso lo saben bien quienes trabajan en el extranjero y envían remesas a sus familiares, pues ahora mandan más dinero, generando un círculo vicioso, que acelera la caída del dólar”.

 

La situación parece salirse de control para el Banco de la República, que no puede intervenir en el mercado ‘negro’ y ve cómo la saturación de la oferta, presiona el cambio a la baja.

 

De ahí que las solicitudes de José Darío Uribe, gerente del Banco de la República, para que los hogares colombianos recorten sus gastos y el consumo, suenan a premonición.

 

Ya en la década pasada, luego de un ‘boom’ parecido, vino la crisis.

 

¿Crisis por las divisas?

 

“Y dónde está la abundancia, que nosotros vemos lo contrario?”, pregunta el presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de Cambio, Rubén Darío Muñoz.

 

Es el gremio de los llamados cambistas, que se dedican a la compra y venta de divisas, pero no pueden pagar giros nacionales ni extranjeros, pues los autorizados para esas operaciones son los bancos y las casas de cambio.

 

Mientras la Dian de Bogotá, el ente que los vigila, señala que 1.287 están autorizados en el país, Muñoz dice que en realidad son 950 y que de ese número el 30% ha cerrado, es decir, 285.

 

En la capital del Valle, de más de 80 cambistas que había en el 2006, hoy la Dian reporta la existencia de 70. Siete cambistas se retiraron recientemente de este mercado libre.

 

Las cancelaciones de operaciones ante la Dian van en aumento no sólo en la región, también en el país. Entre el 2007 y este año, 331 desistieron de ejercer la actividad de compra y venta de divisas y cheques de viajero. Muñoz anota que en el 2008 han recibido apenas diez solicitudes, cuando en el 2006 la cifra superaba las 400.

 

El Presidente de los cambistas dice que el desplome del dólar no es la única razón de la crisis porque “no especulamos con las divisas como lo hacen los bancos”. Asegura que el gremio está estigmatizado y que se sienten acosados por los controles. “No somos un mercado ilegal ni informal, estamos vigilados y regulados”, dice Muñoz.

 

Si la situación de los cambistas es crítica, desde julio pasado las casas de cambio quedaron bajo la lupa de la Superintendencia Financiera, porque las autoridades de Estados Unidos retuvieron en Miami un envío de US$20 millones en efectivo con destino a Inglaterra. Las pérdidas hicieron caer el capital de las casas de cambio y, por ello, la Superfinanciera pidió un plan de capitalización. De 12 empresas que había en el 2007, hoy sólo quedan siete que aceptaron la exigencia de la ‘super’ de que este año tengan un capital de respaldo de $5.700 millones. Las autorizadas son: Cambio Exacto, Giroamérica, Intercambio 1A, Pagos Internacionales, Titán Internacional, Univisa y Unidas. De las cinco que no siguieron, Girar y Mercurio no recapitalizaron; Cambios Country y Cambiamos se transformaron en compañía de financiamiento, y Cambios y Capitales aparece en la Lista Clinton. Diego Uriel Alzate, uno de sus socios, fue vinculado al Cartel del Norte del Valle.

 

Asocambiaria sostiene que no se cuestionaron las operaciones de Cambios y Capitales como casa de cambio.

 

Cifras·  4.160 millones de dólares fue el monto total de las remesas enviadas al país durante el año 2007 ·  23% de los colombianos residentes en el exterior son del Valle del Cauca ·  957 millones de dólares del total de las remesas habrían llegado al departamento en 2007 ·  10% de las utilidades del narcotráfico es lo que, calculan las autoridades, le quitan a la mafia por decomisos de divisas.

 

Un can contra el hampa

 

Mide 33 centímetros, es tierno y juguetón. Se llama Rocky, pero no es boxeador, es un beagle: raza de perros que se hizo famosa pues inspiró a Charles Schulz para darle vida a Snoopy. Este pequeño can de manchas cafes y negras, poco se parece a los dos personajes, ni es perezoso y contemplativo, ni una masa de músculos de 1,80 metros, que ha sido campeón de boxeo por casi 30 años y ha inspirado seis películas.

 

Si Rocky Balboa, el eterno campeón, tiene la fiereza de sus puños, Rocky, el pequeño can, tiene su arma infalible: su olfato.

 

Con su nariz, entrenada desde que cumplió seis meses, olfatea dólares y euros. Es un cazador de evasores de impuestos y delincuentes que pretender entrar o sacar dinero del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.

 

Rocky, el sabueso, es el campeón de este terminal aéreo. El año pasado ayudó con la incautación de US$506.400 y 335.000 euros. Por estos logros, la Policía le dio una medalla al mérito canino.

 

Aunque comparte su trabajo con Colombina y Luna, dos labradoras que lo doblan en tamaño, el pequeño perro continúa siendo el amo y señor del aeropuerto. Tiene 5 años y lleva 4 en el terminal de Palmira. “Luna y Colombina están aprendiendo del maestro, ellas están muy pequeñas todavía, llevan pocos meses aquí”, dice uno de los patrulleros de la Policía Fiscal y Aduanera, mientras observa como los tres perros juegan en el muelle internacional.

 

Son las 12:30 del día y anuncian la llegada de un vuelo procedente de Panamá. Rocky y su pareja, el patrullero Alfredo Gómez, iniciaron la jornada desde las 4:30 de la madrugada, cuando salieron los vuelos a Miami.

 

Ahora deben estar atentos, los vuelos procedentes de Panamá es donde más intentos de ingresar divisas al país se presentan. Precisamente, el año pasado fueron detenidos dos mexicanos que llegaron vía Panamá con cuatro millones de dólares en sus maletas de mano. Claro que en esa ocasión no fue Rocky quien los puso en evidencia, fue un policía el que requisó a los extranjeros y encontró los dólares en las maletas, ni siquiera los habían ocultado.

 

Pero en otros casos, Rocky, entrenado por medio del juego, ha reconocido el olor del dinero. Cuando esto pasa, ladra, mueve su cola y se sienta. Sigue ladrando y mira al patrullero Gómez, con unos ojos grandes y miel, bordeados de una sombra negra.

 

Esa es la seña que uso en el 2006 para detectar a una enfermera que llegó de Holanda con 275.500 euros. El dinero estaba debajo de un forro, cubierto con papel negro. Ni la máquina de rayos X los detectó, pero el olfato de Rocky los descubrió. Olió, ladró, se sentó y miró fijamente a su fiel compañero.

 

Decomisos en Cali

 

En el año 2005 no se realizó, en el aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, ninguna incautación de dólares por lavado de activos.

 

En el 2006 tampoco hubo decomisos de la moneda estadounidense por lavado de activos en el terminal aéreo de la región. Ese año se decomisaron 335.000 euros.

 

En ese 2006, la Policía Metropolitana de Cali incautó US$232.230 dólares, cifra que contrasta con los US$81 millones descubiertos el año pasado.

 

En el 2007, en el aeropuerto regional se detectaron US$4’100.000. No se retuvieron euros.

 

La Unidad de Información y Análisis Financiero, UIAF, del Ministerio de Hacienda, que identifica posibles operaciones de lavado de activos, señala que el 98% de reportes de las operaciones sospechosas del país provienen del sector financiero y de valores.

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