Fecha de publicación: 2008-03-12  
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Se desaceleraron en 2007 las remesas enviadas de E.U. a países de América Latina

Aunque hay diferentes causas, tienen en común los efectos de los altibajos en la economía estadounidense y la devaluación del dólar en toda la región.

                       

Eso informó, este martes, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La entidad, además, señaló que esta era la primera vez que el incremento no llega a los dos dígitos entre un año y otro, desde que el banco empezó a estudiar el fenómeno en 2000, aunque ya había notado una tendencia a la baja desde hace dos años.

 

El incremento del 2004 a 2005 fue del récord de 25 por ciento, y de 2005 a 2006 de 16 por ciento.

 

''Esta es la primera vez en ocho años que el incremento no llega por lo menos al 10 por ciento'', dijo Donald F. Terry, gerente de FOMIN, el Fondo Multilateral de Inversiones del BID que se encarga de seguir el movimiento de remesas a la región.

 

''Esto se debe mayormente a que los dos principales destinatarios de las remesas en la región, México y Brasil, no siguieron las tendencias pasadas''.

 

Las remesas a México apenas crecieron en 1 por ciento en 2007, a unos 24.000 millones de dólares, o el 3 por ciento de su producto bruto interno (PBI).

 

Las transferencias a Brasil bajaron un 4 por ciento a unos 7.100 millones de dólares, o el 1 por ciento del PBI.

 

Terry indicó que ''la baja es una mala noticia para México'' y que si los datos para el país representan los primeros indicios de un descenso regional permanente, ''ello tendría un grave impacto en las vidas de millones de familias''.

 

En 2007, el monto total de remesas enviadas desde Estados Unidos a la región fue de 66.500 millones de dólares, un aumento de apenas el 7 por ciento con relación a 2006, año en que llegó a 62.300 millones.

 

El monto del año pasado cubrió tres cuartos del total de las remesas que llegaron a Latinoamérica y el Caribe. La otra cuarta parte provino de Europa y Asia.

 

La única área que experimentó un incremento de dos dígitos fue Centroamérica, con 11 por ciento para llegar a 12.400 millones de dólares.

 

Las transferencias a los países andinos desde Estados Unidos aumentaron un 5 por ciento, a 11.600 millones.

 

En 2007, las remesas representaron para Guyana el 43 por ciento de su PBI; para Haití el 35 por ciento; Honduras, 25 por ciento y El Salvador y Jamaica, 18 por ciento.

 

El incremento del valor del euro, por otra parte, ha resultado en que un mayor porcentaje de las remesas a la región -especialmente los países andinos-  proceda de Europa (España, Italia, Portugal y el Reino Unido), lo cual convierte al viejo continente en un ''atractivo cada vez más importante'' para los trabajadores latinoamericanos y caribeños, dijo el BID.

 

Terry dijo que en el caso de México, los emigrados se mostraron menos predispuestos a enviar dinero a su país que en el pasado debido a

 

 

 

temores a la aplicación más estricta de las leyes de inmigración y la debilidad de la economía estadounidense.

 

En el caso de Brasil, los incentivos para enviar dinero desde Estados Unidos han caído ante las mayores oportunidades en ese país para conseguir empleo y el fortalecimiento de la moneda brasileña: el real se ha revaluado un 24 por ciento frente al dólar en los últimos 12 meses.

 

FOMIN dijo que cualquiera que sea la tendencia, ''las necesidades de las familias en los países de origen de los emigrados no se reducirán'', lo cual puede sugerir que los trabajadores migrantes tratarán de compensar la baja trabajando más horas y en más trabajos y, posiblemente, hasta cambiando de ocupación, de lugar de residencia e incluso de país.

 

La mayor parte de las remesas sigue siendo todavía destinado a gastos corrientes como alimentación, ropa, vivienda y medicinas.

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