Fecha de publicación: 2008-03-12  
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Frenar auge de ’pirámides’ y agiotistas piden entidades financieras

La mayoría de colombianos, 69% del total, y el 52% de los mayores de 20 años, cree que prestar plata a intereses a particulares es buen negocio.

 

En este grupo también están los que temen endeudarse con los bancos y prefieren acudir a los prestamistas.

 

Estos criterios para el manejo de las finanzas personales los aplican generalmente las familias de menores recursos, sin darse cuenta del alto riesgo que presenta cualquiera de las dos opciones.

 

La razón: el que presta dinero a intereses elevados tiene un alto riesgo de perderlo, y el que busca plata con los agiotistas paga hasta tres veces más que si lo hiciera con una entidad financiera.

 

Sin embargo, expertos aseguran que el problema radica en las dificultades que los ciudadanos tienen para conseguir crédito en las instituciones financieras, y en la poca rentabilidad que ofrece la banca a los ahorradores.

 

Por lo anterior, del total de personas que obtuvieron préstamos en los últimos dos años, el 83 por ciento lo hizo con amigos, familiares o agiotistas.

 

Así mismo, en un país de 44 millones de habitantes, solamente hay 14 millones de personas que tienen acceso a algún producto del sistema financiero tradicional. Equivale al 52 por ciento de las personas mayores de 20 años.

 

La cartera de la banca colombiana representa alrededor del 30 por ciento del PIB, cuando en países vecinos como Chile esa cifra ronda el 70 por ciento, y Brasil y Bolivia el 40 por ciento. En España, la cartera bancaria es el 120 por ciento del PIB y en Portugal ronda el 150 por ciento.

 

En Colombia, la mayor parte de esa población bancarizada tiene cuenta de ahorros y apenas unos cuatro millones de colombianos posee tarjeta de crédito.

 

El resto se rebusca en el mercado informal la manera de ahorrar o de conseguir un préstamo para financiar sus actividades o simplemente para salir de afugias económicas.

 

En la banca, son conocidos los obstáculos para la gente pobre cuando pide un crédito, y los banqueros insisten en que estos préstamos son más costosos. Por lo tanto, el límite de usura que impone la ley es un obstáculo que ellos ven para prestar más.

 

Por el lado del ahorro, en las entidades financieras pagan, en cuentas de ahorro, en el mejor de los casos, un 7 por ciento efectivo anual. Sin embargo, por bajos que sean los intereses de las cuentas de ahorro, es evidente que en el auge reciente de las pirámides pesó más los altísimos rendimientos que ofrecían y en tan corto tiempo.

 

En algunos casos prometían 200 por ciento o más en pocos días. A muchos ahorradores el tema de la ilegalidad los tiene sin cuidado y el fantasma del riesgo no está entre sus cuentas alegres. Llevaron sus ahorros o parte de ellos, y terminaron perdiendo.

 

El negocio informal de ahorro y crédito parece extenderse en las clases más populares de la población, pero sin duda, en él también existen personas de los estratos altos que ahorran o buscan préstamos en ese sistema financiero paralelo que opera en todas las ciudades del país.

 

De alguna manera, aunque sin vigilancia, este mercado ha comenzado a competir con el sistema financiero formal, que no ha podido llegar a un buen número de usuarios a través de productos de ahorro o de crédito, especialmente para los colombianos de menores ingresos.

 

El límite de la usura

 

El consultor financiero Miguel Arango dice que el mercado extrabancario de crédito existe básicamente porque la normatividad vigente no les permite a los bancos formales obtener una rentabilidad atractiva, especialmente para las operaciones de microcrédito.

 

"Las normas sobre los límites a las tasas de interés, es decir la usura, inducen a que exista un negocio extrabancario de microcrédito porque los bancos no obtienen una rentabilidad que les permita atender ese mercado", dice el ex superintendente bancario.

 

Quienes optan por las pirámides argumentan que ningún banco les paga intereses justos por sus ahorros y por eso prefieren arriesgar su dinero antes de acudir al mercado legal.

 

En medio de todo, los banqueros formales advierten sobre el peligro de las pirámides y otras formas ilegales de captación de dinero del público.

La Asociación Bancaria de Colombia advierte que si no se les pone freno a las pirámides, se puede afectar la estructura económica del país.

 

Pirámides, un riesgo para la economía del país

 

La presidenta de la Asociación Bancaria, María Mercedes Cuéllar, dice que "es necesario que en Colombia se adopten medidas específicas para detener las pirámides que hoy están en actividad pero sobre todo para prevenir su reaparición en el futuro y minimizar los costos sociales que estas provocan".

 

En la lista de países con leyes antipirámides están Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Malasia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, Nepal, Sri Lanka, Irán y Lesotho.

 

La mayor alarma que lanza la Asociación Bancaria es que si las pirámides se masifican se pondrá en riesgo toda la estructura económica del país, con consecuencias inimaginables para todos los colombianos.

 

"Además de ser vehículos de captación ilegal, la estadística indica que las pirámides están condenadas al fracaso y siempre terminan en pérdidas para los últimos que participan", dice la Asociación Bancaria.

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