Pese a los esfuerzos realizados por el Gobierno y la banca privada por profundizar en el acceso a los servicios financieros, por lo menos 28 millones de personas en el país aún no han tenido acceso a un producto bancario.
Una investigación de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras (Asobancaria) revela que mientras en julio de 2006 existían en el país 12,2 millones de personas con al menos un producto del sistema financiero, en este caso, una cuenta de ahorros, ese número aumentó en 3,5 millones a septiembre del año pasado cuando 15,7 millones de personas reportaron tener este servicio.
Lo anterior representa un nivel de bancarización de solo el 36,6 por ciento de la población total. Sin embargo, para el sector financiero Colombia vive una segunda “ola” de bancarización.
A la par, uno de los mayores problemas para aumentar la profundización en los servicios financieros es la falta de información disponible sobre la cantidad y la ubicación de las personas que no tienen acceso a los servicios financieros.
“Desde julio de 2006 el número de personas que utilizan los productos y servicios que ofrece la banca aumentó en más de 2,7 millones, con lo que el indicador de bancarización subió 6,4 puntos porcentuales”, señala el análisis.
Para el Presidente de Multibanca Colpatria, Santiago Perdomo, el país vive una segunda “oleada” de bancarización, luego que la primera se registró en la década de los años 90 mediante las antiguas corporaciones de ahorro y vivienda.
“Esta 'ola' está muy enfocada en el crédito. En los dos últimos años, más de dos millones de personas se han acercado a la banca para solicitar préstamos y son deudores nuevos que entraron al sistema financiero mediante esta vía”, agregó el banquero.
El freno
Para los expertos el crecimiento económico del país junto con la liquidez del sector hace que exista una robusta oferta por parte de las entidades financieras, pero los límites en los topes de usura hacen que se restrinja el acceso al crédito.
“Es bien importante que en la medida en que estos topes sean eliminados o sea más amplia su operación, seguramente los bancos podremos llegar a más colombianos”, afirmó Perdomo.
En el mismo sentido piensa la jefe de estudios económicos del BBVA Colombia, Juana Téllez, quien afirmó que tanto la usura como los encajes marginales se convierten en los principales inhibidores para que un banco pueda ser más eficiente.
“Son limitantes porque lo que se evalúa es el riesgo, y a una persona se le podría cobrar una tasa alta, en el caso de las más riesgosas, pero el límite no permite hacer una buena selección. Lo que se debe aclarar es que nunca se cobrarían intereses como los que cobra un usurero", destacó Téllez.
Sostuvo que Colombia, en comparación con otros países de la región como Chile, está muy lejos de ser bancarizada. No obstante, la puesta en marcha de los Corresponsales No Bancarios (CNB) ha ayudado a mejorar la situación.
“Todavía falta mucho por hacer. Es una realidad y un reto del sistema, pero hay que entender que se trata de un proceso lento porque se requiere infraestructura”, añadió la analista.
EL DATO
La investigación realizada por Asobancaria sobre usuarios del sistema financiero incluyó información de 785 municipios del país, que equivale a 70,2% del total del territorio.